14/4/09

El consumismo global ya aplasta

Avalancha humana en la inauguración de las rebajas de unos grandes almacenes americanos se cobra la vida de una persona en el estado de Nueva York.

Un trabajador de los famosos grandes almacenes Wall Mart, murió el pasado día 27 de noviembre tras ser literalmente
aplastado por una masa de personas al abrirse las puertas e iniciarse así las rebajas. El dependiente, un hombre de 34 años, vio como una alborotada multitud derribó la puerta para pasar por encima de quien sea en busca de esa prenda rebajada. Tras recibir los primeros auxilios por parte de los servicios sanitarios del país, no se pudo hacer nada por su vida.

El siguiente video es la noticia en sí, dada por la norteamericana cadena MSNBC.


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Como es habitual en Estados Unidos, las rebajas nacionales dan su pistoletazo de salida un día después de su día de acción de gracias. Justamente, el trágico suceso se produce el mismo día que se celebra el anti-consumismo global, el denominado Buy Nothing Day. Un fecha en la que sus organizadores buscan dar un toque simbólico de atención a una sociedad cada vez más consumista y descerebrada. Y esta locura se ve reflejada en noticias como la que se expone en estas primeras líneas.

El alocado e impulsivo consumismo de hoy en día, unido a ese afán idiota de coleccionar cosas absurdas y a esa necesidad de adquirir posesiones por el mero hecho de adquirirlas ("tanto tengo, tanto soy"), hacen que en momentos de complicada coyuntura económica, la raza humana saque sus instintivas miserias. Egoísmo, Avaricia, Crueldad, etc... Una sociedad enferma por el dinero, guiada por sus directrices capitalistas, ausenta de valores, que ahora tiembla ante el recorte inmediato de la situación de bonanza económica vivida hasta ahora. Hasta aquí parece que lo único que se está destruyendo no son más que las relaciones interpersonales, pero vamos más allá.

El consumismo masificado es nuestra principal arma mortífera para nuestro planeta. Consumir por consumir. Gastar (recursos, residuos, presupuestos millonarios…) por gastar. Hartos de ver a los "politicuchos mundiales", intentando hacernos creer que sus anunciados compromisos “ecológicos y comprometidos”, firmados en sus diversas cumbres, llegan si acaso a las más pura nada. Simplemente ganan tiempo para enriquecerse, mientras sus empresas privadas, avaladas por las leyes de su propio gobierno, prosperan irremediablemente bajo un precio que todavía desconocemos. Y bueno, si no prosperan (como es el caso que estamos viendo de compañías privadas que se desmoronan) no pasa nada. Adoptamos una serie de paquetes de medidas económicas y listo. Mientras tanto, veremos y nos acostumbraremos a ver cada día más indigentes en la calle, familias que no alcanzan ni para comer, licenciados y "master-izados" en paro o cobrando lo que un becario, y bueno, una especie de regresión humana donde noticias como la de un “apisonamiento masivo” por la adquisición de unas bragas serán algo así como normal.

Nosotros, los ya adultos, todavía no vemos estos sucesos como algo normal. ¿Pero qué pensarán las nuevas generaciones que crecen en un mundo sobre-informado con “malos tratos, vertidos tóxicos al mar, guerras por petróleo, 'Grandes Hermanos' superficiales y puro materialismo”, que se nos cuelan diariamente en nuestros hogares? Eso es lo que da un poco de miedo, que nos acostumbremos (y nos callemos) al desastre. En cualquier caso, con optimismo y con positivismo, pensaremos que son muchos los que quieren cambiar esto. Son muchos los que estamos estudiando y trabajando a distintos niveles para que algún día, desde nuestras humildes posiciones, actuar con nuestras decisiones para, poco a poco, crear un mundo más habitable, más humano y más deseable.